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Pacientes con leucemia linfática crónica podrían no necesitar tratamiento

La Dra Alexandra Deyá, hematóloga oncóloga del Centro Comprensivo de Cáncer y del Hospital Auxilio Mutuo, conversó con BeHeath sobre la leucemia linfocítica crónica (CLL) y dio a conocer en detalle la condición, para que los pacientes diagnosticados con ella pueden entenderla.

¿Qué es?

Es un tipo de cáncer de la sangre y linfocítica hace referencia a (un tipo de célula blanca, producida por la médula ósea del cuerpo). Todas las células del cuerpo pueden desarrollar malignidades y dependiendo de cuáles sean van a ser mieloide o linfoide.

Al definirse como crónica, al igual que otras condiciones como la diabetes, indican que el paciente puede vivir muchos años con la condición necesitando un seguimiento de cerca y un tratamiento.

“En leucemia lo que significa es que hay un exceso de esas células en la sangre lo que se conoce como cáncer”, aclaró.

Además, destacó que, al ser crónica, los pacientes pueden vivir mucho tiempo y en la mayoría de los casos no se va a requerir un tratamiento, pero si esta en observación.

¿Cuál es la causa?

Si bien no se conoce con exactitud la causa por la que se presenta la enfermedad, si se han identificado factores como los cambios genéticos que se presentan en las células malignas, lo que ocasiona una acumulación en la médula ósea.

“Esa genética alterada va a impedir que estas células mueran, por lo que contrario a una célula normal, van a tener un periodo prolongado de vida, se van a acumular en la médula ósea y luego van a pasar a la sangre empezando a reflejarse en los laboratorios como un conteo de células blancas elevado”, explicó la oncóloga.

Aunque se sospecha que puede ser hereditario no se conoce con exactitud algún estudio que pueda comprobarlo.

¿A quiénes afecta?

La leucemia linfocítica crónica tiende a ser común en hombres mayores de 70 años y Estados Unidos registra una prevalencia aproximadamente de 20.000 pacientes con diagnóstico nuevo por año, mientras que la mortalidad a 5 años es de alrededor de 87 %.

“Esto significa que los pacientes están viviendo muchos años y no solamente por el tratamiento, sino que se están observando y solo con esto, pueden vivir mucho tiempo, claro que si se añade tratamiento también se puede vivir mucho tiempo y con menos síntomas de los que puede causar la enfermedad”, explicó.

Diagnóstico

En muchos casos los pacientes no suelen presentar síntomas y su diagnóstico se alcanza en las oficinas de los médicos primarios al descubrir en los laboratorios de rutina, resultados que indican una elevación en las células blancas.

De acuerdo con la especialista, algunos pacientes también pueden presentar un nódulo linfático en el área del cuello, área axilar o en el área inguinal.

A su vez, un menor porcentaje de casos de pacientes pueden presentar signos como fiebre, sudor excesivo, fatiga o pérdida de peso injustificada.

Un especialista en oncología puede solicitar una prueba de sangre, apoyarse en imágenes diagnósticas para determinar si hay nódulos y para comprobar su tamaño o biopsias de médula, para determinar qué tan afectada está la médula por la enfermedad.

“La realidad es que entre un 20 y 25 % de los pacientes que se diagnostican necesitan tratamiento inmediatamente y la mayoría, ese 80 o 75 % restante no van a necesitar tratamiento en el momento del diagnóstico”, destacó la oncóloga.

Esto, debido a que muchos estudios han evidenciado que iniciar un tratamiento temprano no va a mejorar a largo plazo, pero sí puede ocasionar efectos secundarios y esto es lo que se busca evitar.

Muchas pacientes con CLL van a tener una enfermedad indolente, que no va a causar muchos problemas y les va a permitir tener una vida normal.

Si la enfermedad progresa, puede iniciarse un tratamiento, en algunos casos al bajar las plaquetas (sangrado o moretones), tras la aparición de nódulos (que pueden crecer hasta más de 10 cm), al tener un bazo agrandado que genera dolor o con síntomas como fiebre o escalofrío, fatiga, sudoración excesiva o pérdida de peso involuntaria.

“Tenemos muchas alternativas y cada vez están saliendo más tratamientos, por eso, el mensaje que quiero llevar es que es una condición que al principio uno se asusta por el nombre y aunque si es una malignidad en la sangre, tiene un curso de enfermedad largo y prolongado que muchas veces se puede observar y el paciente puede tener una vida normal, incluso quienes requieren tratamiento, pueden tenerlo por un tiempo limitado”, destacó.

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