*Apoyado por Cáncer de ProstataCáncer de próstata

Integración familiar con el paciente de cáncer de próstata

El cáncer afecta a la familia y a los amigos, no solo a la persona que padece la enfermedad. Quienes forman parte de su vida pueden también sentir preocupación, enojo o temor. El diagnóstico de cáncer supone un gran impacto para toda la familia. A todos los miembros se les presentan numerosos cambios, decisiones y sentimientos que alteran la rutina. Cada persona puede atravesar este proceso de forma totalmente distinta. Entonces, ¿cómo podemos ayudar como familia?

Cáncer de próstata

Los hombres que son diagnosticados con cáncer de próstata con frecuencia tienen dificultades que van más allá de sus necesidades médicas. Esto repercute en un cambio de rol a nivel tanto social como laboral, lo que provoca consecuencias físicas y emocionales.

Y es que la mayoría de los tratamientos contra este tipo de cáncer produce efectos secundarios, sobre todo en el ámbito sexual. Y es, de hecho, una de las complicaciones que más preocupa.

No obstante, incluso con las alteraciones sexuales, es posible tener una vida sexual satisfactoria y normal. Para ello es importante hacer un abordaje médico y psicológico conjunto desde el diagnóstico del tumor, para tratar todos los aspectos relacionados con la salud sexual.

¿Qué podemos hacer?

Acompañamiento a las citas

Los tratamientos a veces son bastante complicados, y la preocupación en torno al mismo cáncer podría provocar que la persona con cáncer de próstata no recuerde todo lo que se le dice. Acudir en compañía le permite hacer las preguntas que quiera, tomar notas, resolver dudas, etc. Además, algunos tratamientos, como la radioterapia, obligan a pasar muchos días en el hospital. Asimismo, las molestias óseas y los efectos de las intervenciones quirúrgicas pueden afectar a la movilidad. Por ello, ir al médico acompañado no solamente es una manera de demostrar que estamos a tu lado, sino también de ayudarle en los aspectos más técnicos.

Apoyar en la toma de decisiones

Esta es una parte importante del tratamiento del cáncer. Dado que él es el paciente, permitámosle que decida lo que quiera con nuestro apoyo. Igualmente, digámosle que le ayudaremos en el proceso de toma de decisiones.

Respetar su intimidad

Vivimos inmersos en una cultura en la que a los hombres -sobre todo los de más edad- les es difícil expresar sentimientos como el miedo o la tristeza. No le podemos pedir a un hombre con cáncer de próstata que siempre ha sido reservado, que se abra. Y menos en un momento de crisis vital como el de una enfermedad oncológica.

Normalizar sus estados de ánimo

Es normal que el hombre con cáncer de próstata esté triste, se desanime o exprese miedo. También es normal que se pregunte, interiormente o en voz alta, si se va a morir. O si los efectos del tratamiento durarán siempre. Una manera de ayudarle es recordarle precisamente eso: que es normal que se sienta así. Este también es uno de los beneficios de la ayuda psicológica para pacientes de cáncer.

Preguntar cómo le podemos ayudar

Al igual que ocurre con cualquier paciente oncológico, el hombre con cáncer de próstata tiene necesidades cambiantes. La mejor manera de saber cómo podemos ayudarle a cada momento es preguntárselo.

Proponer cambios en la actividad sexual

Una consecuencia del tratamiento quirúrgico es la disfunción eréctil o impotencia. Esta no se produce siempre, pero afecta notablemente al hombre con cáncer de próstata.

Algunas soluciones son medicamentos o bombas de vacío, que incrementan la presencia de sangre en el pene propia de la erección. Pero también se pueden cambiar los hábitos sexuales. Por ejemplo, haciendo que la erección deje de ser un objetivo. Por eso es importante que como pareja logren comunicarse y también buscar ayuda en este aspecto.

Ayudar a manejar la incontinencia urinaria

El hombre con cáncer de próstata también puede tener incontinencia urinaria tras la cirugía. La medicación puede arreglarlo parcialmente, o se puede resolver con una cirugía. Sin embargo, es probable que se tengan que cambiar hábitos. Sin dejar de comprender la situación, es importante que le animemos a hacer una vida lo más normal posible.

Ayudarnos a nosotros mismos

Cuidar de una persona con cáncer puede ser una tarea difícil. Tenemos que cuidarnos a nosotros mismos y limitar el impacto que esto tiene sobre nuestra calidad de vida. Intentemos tener oportunidades para salir de esta rutina: hacer actividades en familia y pedir ayuda profesional cuando se requiera.

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