Cáncer de pulmón

¿Cómo enfrentar el diagnóstico del cáncer de pulmón?: los consejos de Lily García

Posiblemente le acaban de decir que usted tiene cáncer. O bien, puede estar bajo tratamiento, terminando el tratamiento, o tener un amigo o familiar con cáncer.  Tener cáncer cambia su vida y las vidas de quienes viven a su alrededor.

En el Mes de Conciencia del Cáncer de Pulmón, Lily García, desde BeHealth, compartió algunos consejos a pacientes con cáncer de pulmón:

El diagnóstico de cáncer es un golpe duro, que trastoca tu vida y que inevitablemente va a llegar cargado de miedos, inseguridades, dudas, algunas de las cuales van a tener respuestas, pero otras no. Diez personas pueden ser diagnosticadas con cáncer de pulmón y las experiencias en términos de respuesta al tratamiento pueden ser todas diferentes, pero independiente de eso, una cosa que todos van a necesitar es manejar las emociones y la mente de forma que se conviertan en aliadas en el proceso y no en obstáculos dentro de la recuperación.

Lo que no se hablan no se sana

Lo que no se hablan no se sana. Es natural que hay personas que sean más reservadas que otras ante un reto de salud, pero el darte permiso para hablar con las personas correctas, reconocer las emociones que estás sintiendo y que puedes compartir, alivia un peso enorme a un paciente de cáncer.

Sufrir en silencio, llorar a escondidas es bien poco saludable. Al hablar, al verbalizar sus miedos y emociones ese pecho se va liberando. Las emociones que pueden acompañar a un diagnóstico de cáncer de pulmón pueden ir desde dolor, miedo, coraje e impotencia. Una técnica que resulta importante para muchos pacientes es escribir sobre lo que estamos sintiendo y no solo sobre lo que están sintiendo, sino también cosas del pasado que quiera soltar o lo que quieras decir a tu yo del futuro sobre lo que estás viviendo en estos momentos.

Tener un diario de emociones y pensamientos se convierte en una gran herramienta de sanación cuando hay cosas que no necesariamente queremos compartir con otros; pero si sientes que la ansiedad o la depresión se está tomando demasiado difícil de manejar y está afectando tu calidad de vida, busca ayuda profesional.

La información es poder

Hablar con un psicólogo o un consejero que tenga conocimiento para trabajar con las emociones puede ser un excelente primer paso para una nueva relación contigo, con tu mente y con tu cuerpo.

Una de las emociones es sentir haber perdido el control de tu cuerpo y de tu vida, ante esa realidad, educarte sobre la enfermedad puede ayudarte a entender un poco más que puedes controlar y que no.

No es que ahora se pongan paranoicos leyendo todo lo que hay en internet, sino buscar información fidedigna que nos ayude a entender mejor lo que está ocurriendo. La información es poder y la fuente principal de información debe ser tu equipo médico, un equipo en el cual confíes, te sientas que puedes manifestarte, que te van a tratar con respeto y con empatía como lo hacen la mayoría de Los profesionales de la salud. Pero, si por alguna razón, sientes que no hay química o esa confianza con algún médico, tu derecho como paciente es buscar otra alternativa.

Si atravesar el proceso de un cáncer de pulmón es difícil, más difícil debe ser pasar el proceso sintiéndote incómodo o incomoda con las personas que te están tratando. Esa confianza es determinante para que cualquier paciente se sienta empoderado en medio de la incertidumbre.

La calidad comienza en casa

Aparte del tratamiento médico tú también tienes que cuidarte; si bien tu cuerpo va a requerir mejor nutrición y posiblemente suplementación para que el sistema inmunológico esté fuerte para combatir el cáncer, emocionalmente vas a necesitar cuidarte también. Eso quiere decir recordar que la calidad comienza por casa, por ti que necesitas reconocer cuando el cansancio, ya sea físico o emocional y aprender a decir que no, que lo que se quedó sin hacer, se quedó sin hacer y mañana será otro día. Pero para poder cuidarte de esa forma necesitas estar consciente de tus emociones y de tus necesidades

El sueño es también una de las herramientas más importantes en cualquier proceso de sanación, cuando dormimos bien ayudamos a calmar la mente. Si tiene problemas para conciliar el sueño, por la razón que sea, busca alternativas, que las hay; pero no sacrifiques algo tan importante.

Respira

Por último, respira, porque no solo te va ayudar físicamente con la pérdida de capacidad pulmonar que muchas veces acompaña a un cáncer de pulmón, sino también a balancear tus emociones. Practica el mindfulness, la técnica de vivir en el momento presente, en el hoy, en el ahora. Que esa respiración te ayude a conectarte con el momento, que sea el ancla que te traiga de vuelta al centro cuando la mente quiera llevarte a pensamientos de negatividad, inseguridad o incertidumbre. Lo único seguro es este momento, este proceso que estás viviendo, esa confianza en tu médico y esa capacidad de dejarte abrazar y querer por esos que te aprecian y desean lo mejor para ti. Viviendo un día a la vez, así alcanzamos la paz y la sanación.

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