Linfoma

Linfoma de Hodgkin clásico: tipos, síntomas y tratamientos

Los linfomas son un tipo de cáncer que se desarrolla en las células del sistema linfático llamados linfocitos, los cuales son un tipo de glóbulos blancos de gran importancia para el control de las infecciones externas.

Para entender en qué consiste el linfoma de Hodgkin debemos empezar por lo básico: la sangre está constituida por un líquido llamado plasma y tres tipos de células: glóbulos blancos, glóbulos rojos y plaquetas. Por su parte, los glóbulos blancos -defensas del organismo- se dividen en otros subgrupos, entre ellos los linfocitos T y B, producidos en la médula ósea.

Los linfomas aparecen cuando los linfocitos T o B presentan una anomalía, generalmente en los ganglios linfáticos. Los ganglios se distribuyen por grupos en diferentes zonas como las axilas, la ingle, el cuello, el tórax y el abdomen. Otros órganos con tejido linfático son las amígdalas, el tubo digestivo, el bazo, el timo y la médula ósea. 


Cuando hay alteraciones en los linfocitos se reflejan en la extensión de la vida de estas células o en la producción descontrolada de las mismas.

Tipos de cáncer linfático

El cáncer del sistema linfático se clasifica en dos grandes grupos: el linfoma de Hodgkin clásico y el linfoma no Hodgkin. Según el National Institutes of Health (NIH), el linfoma más frecuente es el linfoma de Hodgkin clásico y este se subdivide en otros subtipos:

  • Linfoma de Hodgkin con esclerosis nodular: es prevalente en adolescentes y adultos jóvenes. Suele originarse en los ganglios linfáticos del cuello y el tórax.
    
  • Linfoma de Hodgkin con celularidad mixta: se desarrolla con mayor frecuencia en el caso de personas con infecciones como el VIH y se puede presentar en cualquier ganglio linfático.
    
  • Linfoma de Hodgkin con predominio linfocitario: se presenta en cualquier parte del cuerpo y es un tipo de linfoma poco común.
    
  • Linfoma de Hodgkin con depleción linfocitaria: la edad avanzada y el padecimiento de infecciones como el VIH aumentan la probabilidad de desarrollar esta condición. Los lugares donde aparece con mayor frecuencia son los ganglios linfáticos del abdomen, el hígado y la médula ósea.

El cáncer linfático es más frecuente en hombres, en pacientes que toman medicamentos para suprimir el sistema inmunitario luego de un trasplante de órganos y también se relaciona a pacientes que hayan padecido mononucleosis infecciosa o infección por virus de Epstein-Barr.

Los síntomas de los linfomas son muy variables y dependen de cada tipo. Sin embargo, algunos síntomas que se presentan con frecuencia son la hinchazón indolora en los ganglios linfáticos de la parte superior del cuerpo (axilas, cuello, ingle), fiebre, sudoración nocturna, cambios de temperatura, pérdida de peso inexplicable, cansancio, fatiga y picazón persistente en el cuerpo sin causa o sarpullidos.

Cuando hay sospechas de linfomas se debe diagnosticar a través de una biopsia o con la extracción de un ganglio anormal. De esta manera, se realiza un análisis que permite la correcta tipificación de la enfermedad.  

Una vez es confirmado el estadio del linfoma los especialistas puedes recurrir a estos tratamientos:

  • Quimioterapia
  • Terapia dirigida
  • Inmunoterapia

Estas son las opciones estándar de tratamiento y otras alternativas se están probando en ensayos clínicos; estos ensayos buscan mejorar las terapias actuales y encontrar nuevas alternativas para combatir esta enfermedad. Cuando el paciente es una madre en estado de embarazo, las determinaciones del tratamiento se basan en la etapa del linfoma y la edad del bebé.

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