facebook_image

Linfedema en cáncer de seno: Manejo, prevención y el rol clave de la fisiatría oncológica

En el proceso de tratamiento del cáncer de mama, la atención médica va más allá de eliminar la enfermedad; salvaguardar la movilidad y la calidad de vida de la paciente es igual de crucial. Tras una intervención quirúrgica o sesiones de radioterapia, una de las secuelas más temidas es el desarrollo de linfedema en cáncer de seno, una complicación crónica caracterizada por la acumulación anormal de líquido linfático en la extremidad superior.

Te puede interesar: Testimonios de vida: Sí se puede vencer el cáncer 

En diálogo con la periodista Mariliana Torres para la iniciativa de BeHealth y el Hospital Auxilio Mutuo, el Dr. Víctor Rosado, fisiatra oncológico, explicó las causas, factores de riesgo y alternativas terapéuticas para controlar esta afección.

¿Por qué se produce el linfedema?

El sistema linfático funciona como una red de drenaje que recoge el líquido tisular rico en proteínas para reincorporarlo a la circulación venosa. El ser humano nace con una cantidad predeterminada de ganglios linfáticos que no se regeneran. Cuando estos nódulos son extirpados durante una cirugía o sufren daño por radiación, se produce un bloqueo mecánico.

El Dr. Rosado precisó este mecanismo:

Básicamente lo que altera es ese sistema de tubería para que regrese ese líquido adonde tiene que ir, y esto puede resultar en una acumulación de líquido rico en proteína, lo cual crea una reacción inflamatoria que desencadena cambios de hinchazón y cambios en la piel»

Factores de riesgo asociados al tratamiento

La probabilidad de padecer linfedema no es igual para todas las pacientes. Depende de la extensión de las terapias oncológicas recibidas:

  • Cantidad de ganglios removidos: Una biopsia de ganglio centinela conlleva un riesgo significativamente menor en comparación con una disección axilar completa.

  • Radioterapia: La radiación administrada en las zonas ganglionares axilares puede endurecer los tejidos y propiciar el edema.

  • Aparición tardía: Puede manifestarse inmediatamente después de la cirugía o surgir meses e incluso años más tarde.

El especialista aclaró un punto fundamental para la tranquilidad de las pacientes:

El que hayan resecado los ganglios linfáticos no es sinónimo de que el paciente va a desarrollar linfedema, y el paciente que lo desarrolla tampoco significa que hizo algo mal o que no se cuidó bien»

Señales tempranas de alerta

Identificar los primeros indicios permite frenar la progresión del edema antes de que ocurra una deformidad o fibrosis. Entre los síntomas iniciales figuran:

  • Sensación de pesadez o rigidez en el brazo.

  • Tensión o sensación de tirón al mover la extremidad.

  • Molestia o cambios en el ajuste habitual de anillos, relojes o mangas.

Lee más: Densidad mamaria afecta 50% de todas las mujeres

Cuidados diarios y el clima en Puerto Rico

Dado que el calor y las lesiones cutáneas son detonantes conocidos, el Dr. Rosado aconseja precauciones específicas, sobre todo en climas tropicales:

  1. Protección cutánea: Utilizar protector solar a diario y repelente de insectos para prevenir picaduras o quemaduras que originen infecciones locales (celulitis).

  2. Uso de guantes protectores: Emplear protección en las manos al realizar labores de jardinería o tareas domésticas para eludir rasguños o cortaduras.

  3. Manejo del calor: Limitar la exposición directa a altas temperaturas y evitar cargar pesos desmedidos con el brazo afectado.

Pilares de la rehabilitación y el mito de las pesas

El linfedema es una condición crónica que, si bien actualmente no tiene una cura definitiva, puede controlarse eficazmente mediante un plan guiado por un fisiatra oncológico y terapeutas certificados. Los pilares del tratamiento abarcan la compresión con prendas especializadas, el drenaje linfático manual y el ejercicio terapéutico.

Sobre el ejercicio de fuerza, el Dr. Rosado desmitificó la creencia de que levantar peso está prohibido:

Sí pueden hacer ejercicio de pesas. Es importante que sea un programa de ejercicio progresivo; no vamos a ir a hacer ejercicio extremo, vamos primero con cargas livianas, dominando bien la técnica de manera supervisada»

Hacia una red de apoyo multidisciplinaria

El abordaje del linfedema exige la colaboración estrecha entre cirujanos, oncólogos, fisiatras y terapeutas de drenaje. Ante cualquier síntoma en el brazo tras una terapia de cáncer de seno, la paciente debe solicitar una evaluación de fisiatría oncológica para diseñar un plan personalizado que le devuelva su funcionalidad e independencia cotidiana.

Mira nuestra entrevista completa:

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Anuncio: 0s