Cáncer de tiroides

Cáncer de tiroides: qué es y quiénes están en riesgo

El cáncer de tiroides se origina por la transformación de las células de una glándula, la tiroides, ubicada en el cuello, justo debajo del cartílago tiroides (la llamada nuez de Adán).

La tiroides tiene la forma de una mariposa con dos «alas» a cada lado de la laringe. Las dos alas forman los lóbulos de la tiroides, mientras que la parte central que las conecta se llama istmo.


La tiroides es una glándula endocrina: produce hormonas tiroideas que libera al torrente sanguíneo. Las hormonas tiroideas regulan, entre otras cosas, los latidos del corazón, la temperatura corporal y sobre todo el metabolismo, o la forma en que el organismo utiliza y consume los nutrientes. En los niños también intervienen en el desarrollo físico y mental, y su deficiencia provoca un grave déficit tanto de estatura como de cognición.

La tiroides produce hormonas solo cuando es estimulada por otra hormona, TSH (u hormona estimulante de la tiroides) que es producida y liberada por la glándula pituitaria, una glándula ubicada en las partes más profundas del cerebro.

Relevancia de la glándula tiroide

La estructura de las hormonas tiroideas se caracteriza por la presencia de algunos átomos de yodo, por lo que es un elemento fundamental para su actividad. La glándula tiroides puede funcionar más de lo normal (hipertiroidismo con hormonas aumentadas) o menos de lo normal ( hipotiroidismo con hormonas bajas) y, en ambos casos, pueden ocurrir trastornos importantes.

Otra enfermedad tiroidea muy común es el bocio (agrandamiento de la tiroides) que puede ser difuso o nodular. Afortunadamente, el 90 por ciento de los nódulos tiroideos son benignos y menos del 10 por ciento son malignos: en este caso hablamos más propiamente de cáncer de tiroides.

¿Qué tan extendido está?

El cáncer de tiroides es bastante común. Representa del 3 al 4 por ciento de todos los cánceres humanos y afecta principalmente a mujeres de entre 40 y 60 años. Es uno de los cánceres más comunes para las mujeres de este grupo de edad. 

El número de casos de cáncer de tiroides ha aumentado considerablemente en las últimas décadas: los nuevos diagnósticos se han referido principalmente a pequeños carcinomas que a menudo se descubren por casualidad durante una ecografía de tiroides. Es probable que los controles ecográficos que antes no se realizaban y que llevaran al diagnóstico de tumores indolentes que en el pasado no se descubrieron contribuyan a este aumento de casos.

¿Quiénes están en riesgo?

Se ha estimado que hasta un 10-15 por ciento de las glándulas tiroideas examinadas en la autopsia pueden tener cánceres de tiroides no diagnosticados cuando la persona estaba viva. Esto significa que el cáncer de tiroides es más común de lo que la gente piensa, pero a menudo no muestra signos de sí mismo, porque crece muy lentamente y no es muy invasivo. Las mujeres se ven más afectadas que los hombres en una proporción de cuatro a uno.

Entre los factores de riesgo de los tumores papilares y foliculares se encuentra la deficiencia de yodo que causa bocio, a menudo caracterizado por numerosos nódulos benignos de la glándula que en algunos casos pueden predisponer a la transformación celular maligna.

Otro factor de riesgo conocido es la exposición a radiación ionizante: el cáncer de tiroides es más común en personas que han sido tratadas por diversos motivos con radioterapia  en el cuello o que han estado expuestas a recaídas de material radiactivo como sucedió después de la explosión de bombas atómicas en la Segunda Guerra Mundial y después del desastre de la central nuclear de Chernobyl.

Este efecto de la radiación se acentúa especialmente en la infancia o la adolescencia y por tanto en esta edad es necesario evitar, si es posible, incluso radiación médica(como tomografías computarizadas y radiografías), especialmente si involucran el cuello. Finalmente, un factor de riesgo para estos tumores bien diferenciados es también tener un familiar cercano que haya tenido el tumor.

La forma medular puede ser esporádica (es decir, de un solo individuo) o familiar (varios miembros de la misma familia con carcinoma medular) y en ocasiones se asocia con otras neoplasias endocrinas, como feocromocitoma, adenomas y múltiples tumores pancreáticos endocrinos de las glándulas paratiroides. Por lo tanto, se denomina síndrome de neoplasias endocrinas múltiples (MEN). 

Hoy en día, se conoce el gen alterado subyacente a esta patología (oncogén RET) y su mutación se transmite de padres a hijos. Se invita a los familiares de los pacientes afectados por carcinoma medular a realizar visitas de especialistas y pruebas genéticas para comprobar la presencia de la alteración RET responsable de la forma hereditaria.

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