Cáncer de pulmónCánceres

Cáncer de pulmón: manejo del paciente terminal

El cáncer de pulmón es el tipo de cáncer más frecuente en el sexo masculino a nivel mundial. Los tumores de pulmón son diagnosticados habitualmente en fases avanzadas lo cual conlleva a que su mortalidad a 5 años desde el diagnóstico sea de un 85 al 90%.

Una vez que el equipo de atención médica del paciente determina que la condición no puede ser controlada, por lo general, cesan los exámenes clínicos y el tratamiento. Sin embargo, la atención a la persona continúa, con énfasis en mejorar tanto su calidad de vida como la de sus familiares, y en mantener el bienestar durante las semanas o meses siguientes.

Ese período es diferente para cada paciente. Los síntomas varían a medida que la enfermedad avanza, y cada persona tiene necesidades específicas de información y apoyo.

Problemas comunes en etapas terminales

Durante los estadios finales del cáncer, los problemas pueden ocurrir en varias partes del cuerpo:

  • Pulmones: Si queda muy poco tejido pulmonar sano o si el cáncer obstruye parte del pulmón, la persona tal vez tenga dificultad para respirar y recibir suficiente oxígeno. Igualmente es común el aumento de la tos causada por la obstrucción de la tráquea y los bronquios.
  • Tubo digestivo: Si el cáncer ha alcanzado el tubo digestivo, los alimentos o desechos quizás no pueden pasar, lo cual causa hinchazón, náuseas o vómitos. Si el cáncer impide que los alimentos sean digeridos o absorbidos, los pacientes pueden también presentar desnutrición.
  • Huesos: En caso de que la condición ya haya invadido los huesos, demasiado calcio puede irse al torrente sanguíneo, lo cual puede causar pérdida del conocimiento y muerte.
  • Hígado: Si no existe suficiente tejido hepático sano el equilibrio químico del cuerpo se desestabiliza.
  • Médula ósea: Cuando el cáncer está presente en la médula ósea, el cuerpo no puede producir suficientes glóbulos sanguíneos sanos. La escasez de glóbulos rojos resultará en anemia, y el cuerpo no tendrá suficiente oxígeno en la sangre. Una cuenta baja de glóbulos blancos dificultará la lucha contra infecciones.
  • Cerebro: Puede haber problemas de memoria, de equilibrio, de hemorragia cerebral o de pérdida de alguna función en otra parte del cuerpo, lo cual puede eventualmente resultar en estado de coma.
  • A medida que el cáncer empeora, es posible que sea más difícil controlar el dolor. Es importante administrar analgésicos con regularidad.
  • Apetito: Se deberá dejar a los pacientes que elijan cuándo quieren comer o beber y si quieren hacerlo. Quienes les cuidan pueden ofrecer pequeñas porciones de alimentos que agradan al paciente. Ya que masticar requiere energía, posiblemente prefiera batidos, helados o pudín.

Aunque estas son las complicaciones más comunes, en algunos casos podrían surgir otras cuya causa exacta no se determine con precisión.

¿Cuándo buscar ayuda médica?

Las personas que cuidan de pacientes en el hogar deberán preguntarles si se sienten cómodos, si experimentan algún dolor y si tienen cualquier otro problema físico.

El cuidador puede comunicarse con un médico o enfermera si el paciente experimenta cualquiera de las siguientes situaciones:

  • Dolor que la dosis recetada de analgésicos no logra aliviar
  • Presencia de nuevos síntomas, tales como náuseas, vómitos, mayor confusión, ansiedad o inquietud
  • Síntomas que ya se habían controlado bien
  • Muestras de incomodidad, con muecas o quejas
  • Problemas para respirar
  • Dificultades para orinar o evacuar
  • Una caída
  • Depresión o pensamientos de suicidio

Formas de brindar apoyo emocional al paciente con cáncer de pulmón

Cada persona tiene necesidades diferentes, pero algunas preocupaciones son comunes en la mayoría de los casos. El paciente puede sentirse temeroso de ser una carga o ser abandonado, pero también puede percibir la pérdida de control de su vida.

Algunas formas de ayudarlo a afrontar esas inquietudes pueden ser:

  • Hacer que se sienta acompañado. Platicar, ver películas, leer o simplemente pasar tiempo juntos.
  • Permitir que exprese sus temores e inquietudes sobre la muerte, como desprenderse de su familia y amigos. Ante este momento se debe estar preparado para escuchar.
  • Disponerse a traer a la memoria la vida de la persona.
  • Evitar ocultar información delicada. La mayoría de los pacientes prefieren participar en las conversaciones sobre temas que les conciernen.
  • Asegurar al paciente que se ejecutarán las instrucciones por adelantado, así como el testamento en vida.
  • Preguntar si hay algo que puedas hacer.
  • Respetar su necesidad de privacidad.
  • Dar apoyo a su espiritualidad. Dejar que hable de las cosas que tienen importancia para él, rezar juntos si así lo desea. Mantener al alcance objetos de importancia para la persona.
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