Cáncer de pulmón en jóvenes: la historia de Camila Bermúdez que inspira a escuchar al paciente y nunca rendirse

Un diagnóstico de cáncer de pulmón suele asociarse con personas mayores o con antecedentes de tabaquismo. Sin embargo, la historia de Camila Bermúdez García rompe esos estereotipos. A los 25 años, siendo estudiante de medicina, recibió una noticia que transformó su vida y hoy la impulsa a convertirse en una defensora de los pacientes oncológicos y de la importancia de ser escuchados por el sistema de salud.
Actualmente, con 29 años y en remisión, Camila comparte su experiencia con BeHealth para crear conciencia sobre una enfermedad que también puede afectar a personas jóvenes y sin factores de riesgo tradicionales.
Un síntoma inesperado que cambió su vida
Todo comenzó cuando Camila, quien acababa de iniciar sus estudios de medicina, expulsó sangre de forma repentina tras participar en un voluntariado de vacunación contra el COVID-19.
«Yo realmente no tenía otros síntomas. Estaba súper fit, había bajado 60 libras y era bien activa. De la nada salió ese buche de sangre y ahí fue el corre corre», recordó.
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Una radiografía reveló un nódulo pulmonar de cuatro centímetros. Sin embargo, durante casi un año los especialistas descartaron que se tratara de un cáncer de pulmón, atribuyendo los hallazgos a otras causas e incluso a la ansiedad por sus estudios.
«Como no me hacían caso por la edad, todos se lo atribuían a la ansiedad o a que, por estar estudiando medicina, me estaba sugestionando», explicó.
El diagnóstico llegó en el quirófano
A pesar de múltiples estudios, incluyendo un PET Scan, la sospecha de cáncer seguía siendo mínima para algunos especialistas. Finalmente, durante una cirugía para retirar lo que pensaban era una bacteria o un hongo, la realidad salió a la luz.
«Cuando entran a sala y hacen la patología allí mismo, sale que es un tumor, un cáncer de pulmón«, relató.
Camila nunca ha fumado y tampoco tenía antecedentes familiares de la enfermedad. «Nunca he fumado, ni he estado expuesta al humo de segunda mano. No había historial de cáncer en mi familia», afirmó.
Un tratamiento complejo y una segunda batalla
Tras confirmar el diagnóstico, los médicos tuvieron que extraer el lóbulo superior derecho del pulmón. Posteriormente inició un tratamiento con quimioterapia e inmunoterapia durante aproximadamente un año y medio.
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Cuando parecía haber superado la enfermedad, volvió a expulsar sangre. «Después de que había alcanzado la remisión, salió otro tumor», contó.
Según explicó, la inmunoterapia no dio el resultado esperado en su caso.
«La inmunoterapia no siempre es para todos los pacientes. En mi caso no funcionaba y ahora me diagnosticaron hipotiroidismo porque ese medicamento atacó la tiroides», aseguró.
A pesar de todo, hoy celebra una nueva etapa. «Sí, estoy viva. Estoy en remisión y sigo con mis monitoreos y mi tratamiento de mantenimiento».
Convertir la experiencia en una misión
Después de su recaída, Camila comenzó a buscar grupos de apoyo internacionales para personas con cáncer de pulmón, ya que sentía que no encontraba historias parecidas a la suya.
Fue entonces cuando una organización del Reino Unido conoció su testimonio y decidió publicarlo.
«Ella plasmó mi historia de una manera que ahí fue que caí en cuenta de todo lo que había sobrevivido. Cuando lo leímos, lloramos todos en casa», dijo.
Desde entonces, nuevas oportunidades para compartir su experiencia han surgido con un objetivo claro: ayudar a otros pacientes. «Lo que sea para poder ayudar».
La importancia de escuchar al paciente
Más allá de su historia personal, Camila insiste en que los pacientes deben confiar en lo que conocen de su propio cuerpo y participar activamente en las decisiones sobre su tratamiento.
«Usa tu voz y siempre procura por ti. No dejes que te silencien. Tú eres quien conoce tu cuerpo y sabe qué está bien o qué está mal», dijo.
También destacó el valor de contar con un equipo médico dispuesto a escuchar. «Mi oncólogo me ha permitido ser parte de la toma de decisiones y me han escuchado. Eso ha tenido mucho que ver en cómo me he podido recuperar», aseveró.
Un sueño: convertirse en oncóloga y crear comunidad
La experiencia con la enfermedad también redefinió su futuro profesional. Antes del diagnóstico no tenía clara la especialidad médica que quería seguir. Hoy su objetivo es dedicarse a la oncología y crear un espacio de apoyo para quienes enfrentan un cáncer de pulmón.
«Yo quisiera ser oncóloga. También quisiera hacer un grupo de apoyo y unir a todas esas personas que son pacientes de cáncer de pulmón, porque es un diagnóstico bien solitario», señaló.
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Para Camila, compartir su historia también es una forma de recordar que la enfermedad no siempre tiene el rostro que la sociedad imagina y que escuchar al paciente puede marcar la diferencia entre un diagnóstico tardío y una oportunidad para salvar una vida.




