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Cáncer de mama: importancia de la detección temprana

El cáncer de mama es la neoplasia más frecuente en las mujeres; excluyendo los carcinomas de piel, el cáncer de mama es el más diagnosticado en las mujeres de todos los grupos de edad.

Hay diferentes tipos de cáncer de mama que pueden desarrollarse en diferentes partes de la mama, que consiste en grasa, tejido conectivo y una serie de glándulas (lóbulos). De manera muy general podemos distinguir entre formas de cáncer no invasivas e invasivas.

Los primeros se desarrollan en los conductos (los pequeños tubos que llevan la leche al pezón) y no se expanden fuera del seno. Los segundos son alrededor de tres cuartos de todos los casos de cáncer de mama. Tienen la capacidad de expandirse fuera del seno y llegar a otros órganos.

La terapia más apropiada depende del tipo de cáncer y puede incluir diferentes opciones. Entre ellas la cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia hormonal, biológica o combinadas según las características del paciente.

¿Quiénes poseen mayor riesgo?

En la aparición del cáncer de mama intervienen varios factores de riesgo relacionados con la edad, la herencia, el metabolismo y otros factores:

  • El riesgo aumenta con la edad. Esto podría deberse a los continuos estímulos hormonales a lo largo del tiempo a los que está sujeto el seno y al daño celular relacionado con el propio envejecimiento.
  • Un ciclo ovárico que llega a una edad muy joven y una menopausia tardía, alargan el período de exposición del tejido mamario a los estímulos hormonales.
  • El papel de las hormonas se demuestra por el aumento del riesgo en las mujeres que toman la píldora como anticonceptivo y con la expansión de la TRH (terapia de reemplazo hormonal) en la menopausia y prolongada en el tiempo (10 años en promedio). El riesgo de cáncer genital femenino también se ha reducido con la disminución de las dosis de reemplazo hormonal y una prescripción más cautelosa de la terapia de reemplazo hormonal para las mujeres con un factor de riesgo más alto.
  • Aunque en una forma menor, algunos tipos de cáncer de mama están vinculados a formas hereditarias. En particular, dos genes BRCA-1 y BRCA-2 están implicados.
  • Las radioterapias anteriores (especialmente en el pecho y a una edad temprana) y los tumores de mama anteriores son posibles alarmas para el desarrollo de recurrencias o nuevas formas de cáncer.
  • El seno está compuesto por miles de pequeñas glándulas responsables de la producción de leche. Si hay una mayor concentración de estas células, el seno es más denso. Las mujeres con senos densos tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de mama, precisamente debido al mayor número de células que pueden convertirse en células cancerosas.
  • La obesidad y el síndrome metabólico representan un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. La resistencia a la insulina, que conduce a un aumento de la producción de insulina, también parece desempeñar un papel activo.
  • El alto consumo de alcohol, azúcares simples y grasas animales. Además, el bajo consumo de fibra parecen estar asociados con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Importancia de los exámenes de detección del cáncer de mama

La prevención juega un papel crucial, ya que el cáncer de mama puede afectar a personas con historias médicas muy diferentes. Raramente da dolor, y a menudo el primer síntoma reconocible es un bulto o un área engrosada en el seno. Sin embargo, antes de alarmarse demasiado, debe saber que la mayoría de los nódulos, alrededor del 90%, no son cancerosos.

El autodiagnóstico (palpación de los senos) es importante para notar con frecuencia cualquier anomalía, que debe ser comunicada a su médico de inmediato y, si es necesario, seguida de una vía de diagnóstico apropiada.

La mamografía bilateral es la prueba de detección más eficaz; de hecho, su difusión en Italia ha permitido diagnosticar la enfermedad a tiempo y, por consiguiente, resolver un elevado número de casos, reduciendo la mortalidad. Hoy en día las directrices recomiendan una mamografía cada 2 años en mujeres entre 50 y 69 años de edad.

En las mujeres de 40 a 49 años de edad, la mamografía debe realizarse personalizando la cadencia según factores de riesgo como la familiaridad y la densidad de los senos.

Otros exámenes que se pueden realizar son el ultrasonido mamario y la resonancia magnética nuclear. Sin embargo, un cierto diagnóstico se obtiene mediante la realización de una biopsia, que consiste en tomar una pequeña muestra de tejido mamario para analizar las células (examen histológico) y verificar su naturaleza (tumor o no). Este tipo de examen también puede ser necesario para los ganglios linfáticos axilares para comprobar si el cáncer se ha extendido a otros órganos.

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