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Todo lo que debes saber sobre el trasplante de médula ósea

Cuando se utilizan las células madres y se transfieren o se administran a un paciente, es lo que se conoce como trasplante de médula ósea.

«El trasplante de médula ósea es cuando administramos células madre que proceden de la médula ósea, precisamente dentro de la médula ósea, que es el espacio que tenemos dentro de todos nuestros huesos, lo que se encuentra ahí es un tejido donde están suspendidas estas células madre cuya función es producir las células de la sangre, tanto glóbulos blancos como glóbulos rojos y plaquetas», explicó el Dr. Alexis Cruz Chacón, hematólogo-oncólogo en su reciente entrevista con BeHealth.

Este procedimiento por varias razones: para rescatar la médula ósea de un paciente como efecto de la quimioterapia en dosis altas y porque hay una malignidad de la sangre que invadió la médula ósea, estamos limpiando esa médula ósea con una quimioterapia en dosis altas y utilizamos células madres del mismo paciente para rescatar la médula ósea y permitir que se recupere, conocido como trasplante autólogo.

«Por otro lado, también podemos usar un trasplante de médula ósea para sustituir una médula ósea que esté defectuosa o se ha transformado en células malignas como sucede en la leucemia aguda. Podemos usar el trasplante para sustituir la célula madre defectuosa con una médula ósea normal que proviene de un donante sin leucemia, ese es el concepto de un trasplante alogénico».

En qué momento se opta por este tratamiento

El trasplante viene después del tratamiento con quimioterapia. «Cuando tenemos un paciente con leucemia, inicialmente el paciente recibe un tratamiento que usualmente es una quimioterapia de inducción, en los casos de leucemia aguda que son los más comunes que se llevan a un trasplante de médula ósea».

Puede ser que se reciba una segunda quimioterapia para consolidar la respuesta; por eso se le llama quimioterapia de consolidación. Realmente es bien importante que antes de que llegue el momento del trasplante la enfermedad esté lo más controlada posible. De esa forma vamos a reducir la posibilidad de que la enfermedad vuelva después del trasplante. «No queremos que la leucemia vuelva después del trasplante, queremos curar al paciente», precisó el galeno.

Esto se puede llamar un tratamiento de consolidación, ya que el paciente la recibe una vez se controle la enfermedad utilizando quimioterapia. Actualmente no necesariamente se usa quimioterapia, depende del tipo de leucemia o tipo de paciente, puede ser que se recurra a terapias biológicas o monoterapias para poder llevar el paciente a trasplante.

«El paciente debe tener su enfermedad lo más controlada posible al momento de trasplante y para eso recurrimos a la quimioterapia o terapia biológica para pacientes que tienen unas mutaciones específicas».

Pacientes aptos para trasplante de médula ósea

Muchas veces se piensa que la edad es limitante para el trasplante de médula ósea. En el pasado, era raro ver un paciente de más de 60 años que se llevara a trasplante porque usualmente la mortalidad era muy alta y los pacientes se complicaban en el trasplante. Pero actualmente nos hemos dado cuenta que lo más importante no es la edad, sino la condición física que tenga el paciente y cuán controladas están las enfermedades crónicas que tenga el paciente, como la diabetes, la hipertensión, colesterol alto. Más que la edad, es una cuestión de cuan apto y cuan buena es la condición física del paciente y cuántas condiciones de salud tiene adicionales a la leucemia.

«Gracias a que conocemos mejor la enfermedad y hemos modificado los tratamientos de quimio antes del trasplante muchos de los pacientes que se trasplantan actualmente tienen más de 60 años y son capaces de tolerar un trasplante y recibir sus beneficios sin que esto represente un riesgo muy alto».

Tipos de trasplante

Los tipos dependen de dónde provenga la célula madre, precisó el especialista. Si proviene del mismo paciente se conoce como trasplante autólogo en condiciones como linfoma, mieloma múltiple, cáncer de la sangre que se desarrolla fuera de la médula ósea. Sin embargo, estas células cancerosas se alojan o depositan dentro de la médula.

«En un trasplante autólogo queremos limpiar la médula ósea para que haya la menor cantidad de estas células cancerosas que puedan invadirla y eso eventualmente lo que va a hacer es que la enfermedad no vuelva o el paciente no recaiga».

Cuando la célula madre viene de un donante el trasplante alogénico y es el que se usa en la leucemia aguda. Aquí ese donante no puede ser cualquier persona. Tiene que ser compatible y para eso se usan genes de compatibilidad específicos, que es la herramienta para saber qué persona puede donar células madres a ese paciente.

Dependiendo del nivel de compatibilidad, hay diferentes tipos de trasplantes alogénicos. El mejor donante que puede tener el paciente es un hermano de los mismos padres. Eso es lo que conocemos como un donante relacionado. De igual forma, no todo el mundo tiene esa oportunidad:

«25% es la probabilidad de que uno de los hermanos sea 100% compatible. Si el paciente no tiene esa oportunidad podemos recurrir al banco de donantes. En Estados Unidos se conoce como Be The Match. Eso es un banco donde las personas de forma voluntaria dan su información de HLA para ver si hay un paciente que necesita un trasplante y tiene un donante 100% en ese registro. Ahí es que llamamos trasplante alogénico con donante no relacionado».

Según el galeno, a los pacientes de raza hispana se nos hace más difícil conseguir un donante porque hay menos hispanos que forman parte de ese registro.

En ese caso se usan alternativas y la más práctica o accesible: trasplante haploidéntico: donde el donante es un familiar, hermano, papá o hijo y no necesariamente tiene que ser 100% compatible, sino 50% o más.

La mayoría de los pacientes con leucemia que necesitan un trasplante son los de leucemia aguda, algunos pacientes de leucemia crónica, tanto la mieloide como la linfocítica que podrían ser candidatos a trasplante. Pero lo más común son los pacientes con AML cuyo trasplante indicado es el alogénico, no se utiliza trasplante autólogo.

«Hay un subtipo de leucemia que se conoce como promielocítica, que es una de las leucemias de buen pronóstico. No se considera leucemia de alto riesgo, donde si un paciente tiene una recaída, se podría considerar el trasplante usando las células madres del paciente, pero no es lo más común».

Sin embargo, no todos los pacientes de leucemia aguda se consideran candidatos a trasplante, se toma en base al riesgo:

«Según las anormalidades genéticas, mutaciones, la enfermedad se clasifica en base a esto. Y los pacientes que son considerados alto riesgo son candidatos a un trasplante de médula ósea alogénico».

Etapas en el trasplante de médula ósea

Hay etapas más agudas y etapas más crónicas. El doctor explicó que los 30 días luego del trasplante son los días más críticos donde se espera que el paciente recupere sus conteos, probablemente necesite soporte con transfusiones de sangre o plaquetas, el riesgo de infección es mucho más alto.

Es un momento en el cual el paciente se está recuperando de los efectos de la quimioterapia y la toxicidad que pueda surgir. En esta etapa, la nutrición y actividad física se limitan un poco. En ese tiempo es importante que el paciente tenga una nutrición lo más óptima posible.

«Luego, pasamos a un período agudo, todavía en recuperación, 2do y 3er mes y los conteos se estabilizan. Sin embargo, el sistema inmunológico está recuperándose, y existe un riesgo alto de contraer infecciones, virus, hongos, Covid-19, sobre todo los de alogénico, que están en inmunosupresión».

Luego iniciamos la fase de seguimiento en largo plazo, donde el paciente puede tener complicaciones a nivel endocrino o metabólico, se puede afectar la tiroides, el metabolismo de lípidos. Puede afectar también las hormonas del sexo, y todo eso lleva un seguimiento. Y es que la quimio que se administra para el trasplante puede causar malignidades secundarias a largo plazo y el cernimiento y prevención de cáncer de colon, piel , seno, cervix no puede fallar luego del trasplante.

«Tenemos que monitorear la enfermedad, siguiendo un tratamiento efectivo. El trasplante es una opción para controlar la enfermedad y curar al paciente, pero no es 100% efectivo, puede tener una recaída. También debemos identificar a tiempo cualquier anomalía para iniciar el tratamiento adecuado», precisó.

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