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¿Son seguras realmente las transfusiones de sangre?

Las transfusiones de sangre son una intervención médica vital, especialmente para pacientes que enfrentan enfermedades graves como el cáncer. La seguridad de las transfusiones es una preocupación constante tanto para los médicos como para los pacientes. 

Autotransfusiones y donaciones dirigidas

En pacientes sanos que van a someterse a una cirugía planificada, la autotransfusión es una opción viable. Este proceso implica que el paciente done hasta tres unidades de su propia sangre para que se le vuelva a infundir más adelante. Este método elimina el riesgo de reacciones adversas y transmisión de enfermedades, ya que el paciente recibe su propia sangre.

Sin embargo, la autotransfusión no es adecuada para pacientes con cáncer de sangre, ya que su sangre no contiene cantidades suficientes de células saludables para ser utilizada de manera efectiva en una transfusión. En estos casos, la sangre del paciente no cumple con los requisitos necesarios para soportar su tratamiento y recuperación.

Por otro lado, algunas personas consideran las donaciones dirigidas, donde la sangre proviene de donantes específicos seleccionados por la familia del paciente, como una opción más segura. Este enfoque es popular en ciertas culturas y situaciones específicas. Sin embargo, estudios y estadísticas muestran que no hay evidencia de que las donaciones dirigidas sean más seguras que el suministro general de sangre de donantes voluntarios anónimos.

De hecho, en algunos casos, pueden ser menos seguras. Los familiares y amigos pueden no ser completamente honestos sobre sus antecedentes médicos por miedo a causar rechazo o por desconocimiento, lo que podría introducir riesgos adicionales. Además, esta opción no es práctica para pacientes que necesitan transfusiones a largo plazo, como aquellos con cáncer de sangre, ya que no siempre es posible asegurar un suministro constante y adecuado de sangre de donantes conocidos.

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Selección de donantes y extracción de sangre

En los países con sistemas médicos avanzados, los procedimientos y tecnologías han mejorado significativamente la seguridad del suministro de sangre. A lo largo de los últimos 25 años, el riesgo de transmisión de enfermedades virales a través de las transfusiones de sangre se ha reducido considerablemente gracias a un enfoque multidimensional de seguridad.

Reservas de sangre de donantes voluntarios

Las reservas de sangre de donantes voluntarios son preferidas sobre las donaciones pagadas. Las donaciones pagadas pueden incentivar a los donantes a ocultar información médica importante que podría descalificarlos, aumentando el riesgo de transmitir enfermedades.

En cambio, los donantes voluntarios tienen menos incentivos para ocultar información y son más propensos a ser honestos sobre su historial médico. Además, las campañas de educación pública desempeñan un papel crucial al informar a la población sobre las enfermedades que pueden transmitirse a través de la sangre, los factores de riesgo y quiénes deberían abstenerse de donar.

Proceso de selección

Antes de donar sangre, los donantes potenciales reciben información impresa que les insta a no donar si existe algún riesgo de que puedan transmitir una enfermedad. Al llegar al centro de donación, el personal capacitado realiza un proceso de selección que incluye un detallado formulario de antecedentes médicos y un examen físico. Este proceso minucioso asegura que tanto el donante como el receptor estén protegidos. La selección cuidadosa y la educación sobre riesgos ayudan a mantener la calidad y seguridad del suministro de sangre.

Extracción de sangre

Durante la extracción de sangre, se utilizan agujas y bolsas nuevas y estériles, eliminando el riesgo de infecciones cruzadas. La zona del brazo del donante se limpia minuciosamente antes de la extracción. Además, se extraen tubos adicionales de sangre para realizar pruebas de laboratorio que determinan el grupo ABO y Rh de todas las unidades de sangre y verifican la ausencia de anticuerpos que pudieran dañar los glóbulos rojos del receptor.

Pruebas de detección de enfermedades infecciosas

Cada unidad de sangre donada pasa por 12 pruebas de detección para evaluar la presencia de siete enfermedades infecciosas. Con los años, estas pruebas se han vuelto más sensibles y efectivas.

Las pruebas comunes incluyen:

A mediados de 1999, se incorporaron análisis de ácidos nucleicos (NAT) para la detección del VIH y del virus de la hepatitis C. Estas pruebas detectan el material genético del virus en lugar de los anticuerpos, lo que permite una detección más temprana y precisa. Gracias a estas avanzadas pruebas, el riesgo de transmisión de VIH y hepatitis C se ha reducido aún más.

Estimaciones de riesgo residual

En Estados Unidos, el riesgo de transmisión de enfermedades a través de transfusiones es extremadamente bajo. Por ejemplo, el riesgo de contraer VIH es de 1 en 2 millones, mientras que el riesgo de hepatitis C es de 1 en 1.6 millones. El riesgo de transmisión de hepatitis B es de 1 en 400,000, y el riesgo de infecciones bacterianas en plaquetas es de 1 en 109,000. Estos riesgos son mínimamente bajos debido a las rigurosas pruebas y procedimientos implementados.

Además, se han desarrollado métodos para inactivar virus en componentes sanguíneos. Por ejemplo, algunos factores de coagulación producidos a partir de plasma pueden ser tratados térmicamente para inactivar posibles virus. El plasma fresco congelado también puede tratarse con solventes/detergentes para eliminar virus como el VIH y los de la hepatitis B y C. Estos métodos aseguran que los productos derivados de la sangre sean seguros para su uso.

Los glóbulos blancos presentes en las unidades de glóbulos rojos y plaquetas pueden causar reacciones adversas durante las transfusiones. Por ello, se han desarrollado filtros especiales que eliminan hasta un 99.99% de estas células, proceso conocido como leucorreducción. Este procedimiento solía realizarse al lado del paciente durante la transfusión, pero actualmente se realiza en los centros de donación de sangre al preparar los componentes sanguíneos. Esto garantiza una eliminación uniforme y efectiva de los glóbulos blancos.

La seguridad en las transfusiones de sangre ha mejorado significativamente gracias a los avances en la selección de donantes, pruebas de detección de enfermedades y técnicas de inactivación de virus. Aunque siempre hay espacio para mejorar, los riesgos actuales son mínimos y las transfusiones siguen siendo una intervención esencial y segura para salvar vidas. Es crucial que los pacientes estén bien informados y que continúen las investigaciones para perfeccionar aún más los procedimientos y asegurar la máxima seguridad tanto para donantes como para receptores.

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