Tratamiento del cáncer de seno y medicina de precisión

El abordaje terapéutico del cáncer de mama ha transitado hacia una era personalizada. Hoy en día, determinar un diagnóstico general ya no es suficiente; conocer la biología molecular de la lesión permite seleccionar esquemas terapéuticos orientados a optimizar el pronóstico y preservar la calidad de vida. En este escenario, el tratamiento del cáncer de seno y la medicina de precisión se han consolidado como el estándar para definir rutas clínicas individualizadas.
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En entrevista para BeHealth en alianza con el Hospital Auxilio Mutuo, la Dra. Dalianie Nieves, hematóloga-oncóloga, analizó las innovaciones científicas, los subtipos moleculares y el impacto de los estudios clínicos.
La relevancia de los subtipos moleculares y pruebas genómicas
Las pruebas genómicas permiten descifrar las mutaciones específicas que impulsaron el desarrollo tumoral para diseñar un plan terapéutico a la medida. La Dra. Nieves explicó que catalogar la afección de forma genérica resulta insuficiente en la oncología moderna:
Decirle a una paciente ‘usted tiene cáncer de seno’ no es suficiente. Hay que explicarle qué subtipo usted tiene (…) sabemos que no todos los cánceres de seno son iguales, y esas pruebas genómicas nos permiten estudiar qué posible mutación causó que esa paciente desarrollara ese tumor»
Entre los subtipos principales clasificados en la práctica clínica se destacan:
Receptores hormonales positivos (estrógeno y progesterona): Es la variante más frecuente, especialmente en mujeres posmenopáusicas.
HER2 positivo: Caracterizado por la sobreexpresión de la proteína HER2.
Triple negativo: Subtipo agresivo que carece de receptores hormonales y de amplificación de HER2.
Inmunoterapia en estadios tempranos y metastásicos
La inmunoterapia utiliza las defensas del propio organismo para localizar y destruir las células malignas. Aunque inicialmente se reservaba para etapas metastásicas o avanzadas, su indicación se ha expandido con éxito hacia fases tempranas en cáncer de seno triple negativo.
Al respecto, la especialista detalló que esta estrategia previene complicaciones a largo plazo:
Hemos visto resultados tan y tan positivos que ya la hemos estado integrando en cáncer de seno triple negativo en estadios más tempranos (…) nos ha permitido evitar que pacientes puedan desarrollar una recurrencia unos años más tarde o hasta metástasis»
Conjugados anticuerpo-fármaco (ADC): Terapia dirigida
Los conjugados anticuerpo-fármaco (ADC) representan uno de los saltos cualitativos más notables frente a la quimioterapia convencional. Funcionan como un mecanismo de precisión que entrega el agente quimioterapéutico directamente dentro de la célula cancerosa sin afectar el tejido circundante sano, lo que reduce la toxicidad y los efectos secundarios.
«A mí me gusta explicarlo básicamente como si fuese un misil que viene acompañado de una granada. El misil es el anticuerpo que va viajando por el torrente (…) y una vez se pega a esa célula cancerosa, libera la granada, que es ese agente de quimioterapia que entra directamente para causar esa muerte celular»
Inhibidores de ciclinas y degradadores de receptores hormonales
Para los tumores hormonosensibles en estadio metastásico (estadio IV), la primera línea terapéutica se apoya en inhibidores de ciclinas combinados con terapias endocrinas. Al tratarse de fármacos orales con alta tolerabilidad, permiten prolongar el control de la enfermedad durante años sin comprometer la rutina diaria, los viajes o la vida laboral de la paciente.
Ensayos clínicos y la biopsia líquida (ctDNA)
El desarrollo y aprobación de estas alternativas terapéuticas han sido posibles gracias a la investigación clínica estructurada. La Dra. Nieves aclaró que los ensayos clínicos se rigen por estrictos protocolos éticos y de seguridad donde la participación es enteramente voluntaria.
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Entre las líneas de investigación más destacadas figura el análisis de ADN tumoral circulante (ctDNA) mediante muestras de sangre. Esta tecnología de biopsia líquida busca detectar rastros microscópicos de células malignas circulantes antes de que sean visibles en estudios de imagen convencionales, lo que abre la puerta a modificar el tratamiento de forma anticipada para frenar recaídas.
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