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Síntomas del cáncer de tiroides y métodos de diagnóstico

El cáncer de tiroides es causado por el desarrollo anormal de algunas células de esta glándula, similar a una mariposa, localizada en la base del cuello justo debajo de la manzana de Adán y los síntomas que presente el paciente pueden depender de la gravedad y desarrollo del mismo.

Los problemas de tiroides se manifiestan muy a menudo de forma benigna y más bien raramente de forma maligna (en este caso tomando el nombre de cáncer de tiroides).

Síntomas del cáncer de tiroides

En la mayoría de los pacientes, el cáncer de tiroides crece muy lentamente y es mínimamente invasivo, lo que hace que exista un largo período de latencia entre la inducción del tumor y las manifestaciones clínicas; como resultado, la enfermedad a menudo permanece sin ser reconocida durante toda la vida.

El síntoma característico es la presencia de un nódulo en la región anterior del cuello, correspondiente al sitio anatómico de la glándula. Sin embargo, como se ha previsto, solo un pequeño porcentaje de los nódulos tiene características malignas.

En pacientes jóvenes, el síntoma de inicio puede ser el agrandamiento de los ganglios linfáticos laterocervicales. En una etapa avanzada, este síntoma puede estar asociado con cambios en el tono de la voz (ronquera – disfonía), dolor difuso en la región anterior del cuello y dificultad o dolor al tragar.

Más: Causas y clasificación del cáncer de tiroides 

Diagnóstico

Con un grado de investigación cada vez mayor, las investigaciones necesarias para detectar los tumores de la tiroides son objetivas (palpación del cuello), de laboratorio, instrumentales y citológicas.

Tras el examen preliminar, se procede a un análisis de sangre común, que tiene como objetivo dosificar las hormonas producidas por esta glándula (hormonas tiroideas y calcitonina), las que las gobiernan (TSH), y los anticuerpos antitireoglobulina y antitireoperoxidasa (AbTg y AbTPO).

A través del ultrasonido de la tiroides es posible estudiar la morfología de esta glándula, buscando posibles nódulos, evaluando sus características y recogiendo, si es necesario, elementos sobre su vascularización (gracias a la técnica del colordoppler).

El examen escintigráfico, que no siempre es necesario, aprovecha la pequeña y completamente inofensiva dosis de radiación emitida por un radiofármaco que, tras ser inyectado por vía intravenosa, se concentra en la glándula tiroides permitiendo su estudio funcional.

Confirmación del diagnóstico

El diagnóstico de cáncer de tiroides se confirma mediante una técnica llamada aspiración con aguja, durante la cual se toman pequeñas muestras de células tiroideas para ser estudiadas en el laboratorio.

La muestra se toma a través de una jeringa especial con aguja fina, que se inserta bajo guía de ultrasonido en el cuello del paciente (el examen es totalmente indoloro, tanto que normalmente no requiere ningún tipo de anestesia).

No dejes de leer: ¿Quiénes pueden ser diagnosticados con cáncer de tiroides?

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