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La valiente lucha de Dagmar Rivera: Venciendo el cáncer en tres ocasiones

En ocasiones, la vida nos presenta desafíos inesperados que ponen a prueba nuestra fortaleza y resiliencia. El cáncer es una de esas batallas que puede afectar a cualquier persona, sin importar su estatus, profesión o historia. Hoy queremos compartir el inspirador testimonio de Dagmar Rivera, una talentosa presentadora, cantante y actriz puertorriqueña, quien ha enfrentado y superado el cáncer en tres ocasiones.

Dagmar Rivera en entrevista exclusiva con Lily García de BeHealth compartió sobre las condiciones que han afectado su vida en las dos últimas décadas, así como un mensaje de esperanza para aquellos que transitan una etapa así en sus vidas.

Durante la entrevista, Dagmar confesó que ha decidido compartir abiertamente sus vivencias para evitar que los demás sientan lástima por ella. Su deseo siempre ha sido que la vean “como alguien que enfrenta los desafíos con positivismo y una gran fe”.

«Enfrentar un diagnóstico de cáncer no es fácil, lo sé porque lo he vivido en tres ocasiones. Conozco bien los sentimientos que surgen tanto en uno mismo como en la familia, amigos y compañeros de trabajo. Es una gran lección», compartió Dagmar.

Para ella fue esencial sentirse querida y apoyada por tantas personas con la certeza de que el amor sana. Según compartió a BeHealth, todos podemos celebrar en los buenos tiempos, “pero es especialmente reconfortante cuando están ahí para ti en los malos momentos”. 

También fue fundamental sentir el amor y apoyo de tanta gente, ya que está convencida de que el amor tiene poder de sanación. Durante la entrevista con BeHealth resaltó la importancia de tener a alguien a tu lado en los momentos difíciles, no solo para celebrar los buenos tiempos. «Es especialmente reconfortante contar con apoyo cuando atravesamos momentos difíciles», afirmó.

Ella no se considera una víctima, sino una auténtica guerrera. El primer cáncer llegó luego de varias dificultades de salud. Y es que durante una cirugía para extirpar un fibroma uterino de considerable tamaño, el médico descubrió que su hígado estaba lleno de quistes. A pesar de no presentar síntomas específicos, Dagmar notaba que su estómago estaba ligeramente abultado, pero no experimentaba molestias significativas. Continuaba trabajando y llevando una vida normal.

Los estudios médicos revelaron que Dagmar vivía con solo una pequeña porción de hígado. Sin embargo, si esa parte se llenaba de quistes, tendría que someterse a un trasplante de hígado. «Tuve que considerar la posibilidad de una operación en la que me quitarían el 80% de mi hígado», explicó.

Fue durante este proceso de salud que descubrieron algo inusual en su columna vertebral. Había algo comprimiendo su médula espinal, impidiendo que la información se transmitiera correctamente para realizar actividades cotidianas como levantar el pie o moverse hacia la derecha. Dagmar vivía con estas dificultades, sin saber que no eran normales. Tomar la decisión de someterse a una cirugía no fue fácil, sobre todo porque existía la posibilidad de no poder volver a caminar. Sin embargo, por fortuna, superó de la mejor manera este proceso.

Luego de estos desafíos llegó el primer diagnóstico de cáncer. Dagmar confesó que el único síntoma que experimentaba era un carraspeo en la garganta y lo atribuía a que, debido a su trabajo, utilizaba demasiado su voz. Tras una biopsia, Dagmar recibió el diagnóstico de cáncer de laringe en las cuerdas vocales. El impacto fue abrumador en ese momento, como ella misma compartió:

«No quería hacer absolutamente nada. No tenía ganas de hablar con nadie ni de ver a nadie. Mi deseo era simplemente esconderme, alejarme y evitar causarle dolor a los demás. Pasé dos semanas trabajando en mi programa sin decirle nada a nadie».

Sin embargo, pronto tuvo que comenzar el arduo proceso de quimioterapia y radiación, acompañado de un tubo gástrico que le permitía alimentarse. Durante un año, convivió con este tubo, mientras le realizaban análisis de laboratorio cada dos semanas. Si los resultados eran favorables, podía continuar con su tratamiento.

A pesar de todo, Dagmar siempre mantuvo su fe inquebrantable. Su familia, su hijo y su entonces esposo estuvieron a su lado durante todo el proceso. Con profunda gratitud, confesó: «Mi hijo es el ángel enviado por Dios para cuidarme, para velar por mí».

«Aunque soy la misma persona de antes, ahora me siento triplicada. Si sueño, sueño tres veces; si creo, creo tres veces. Todo se ha multiplicado. Estoy más presente en mi vida».

Además del primer diagnóstico de cáncer, Dagmar fue diagnosticada con cáncer de pulmón debido a metástasis del tumor inicial. De hecho, en la actualidad vive con un solo pulmón.

Finalmente, Dagmar compartió un mensaje de esperanza que resuena en el corazón de todos aquellos que se enfrentan a circunstancias similares: no importa cuán oscura y desafiante sea la batalla contra el cáncer, siempre hay una luz al final del túnel, una salida hacia la sanación y la renovación:

«Es normal sentir que el mundo se ha derrumbado a tu alrededor; eso es algo que debes permitirte experimentar. Debes luchar y enfrentar esta batalla porque, sí, hay una salida. Es un proceso que llevará tiempo y requerirá una sanación en muchos aspectos de tu vida. Al final, te darás cuenta de que no solo has superado el cáncer, sino que tal vez has sanado una relación con un ser querido o has superado otras heridas o traumas del pasado. Es una sanación total, y te sorprenderás al decir: ‘Me he triplicado'».

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