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El ejercicio contribuye en la reducción de las células cancerosas, según un nuevo estudio

La National Institute on Aging (NIA) recalca que el ejercicio y la actividad física son buenos para la gran mayoría de personas, incluido los adultos mayores. A su vez, dice que la falta de actividad física puede generar más visitas recurrentes al médico, más hospitalizaciones y uso de medicamentos para muchas enfermedades.

Realizar ejercicio está asociado con la prevención de diversas enfermedades, incluso es una ayuda o apoyo en los tratamientos cuando las personas ya presentan alguna condición. Un reciente estudio reveló que una sola sesión de ejercicio puede reducir el crecimiento de células cancerosas en un 30 % en sobrevivientes de cáncer de mama.

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La investigación estuvo a cargo de expertos de la Universidad Edith Cowan en Australia, donde se logró demostrar que solo basta con una sesión de entrenamiento, ya sea de resistencia o intervalos de alta intensidad para poder reducir el crecimiento de células cancerosas.

¿De qué trata el estudio?

El líder principal de la investigación, Francesco Bettariga realizó un análisis en 32  sobrevivientes de cáncer de mama, ellas fueron asignadas de forma aleatoria a una sesión de entrenamiento de resistencia o intervalos de alta intensidad. Además, se tomaron muestras de sangre antes, después y 30 minutos más adelante del ejercicio.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 31 % de los adultos y el 80 % de los adolescentes no cumplen con los niveles recomendados de actividad física. Además, en los adultos el ejercicio ayuda a prevenir y controlar enfermedades no transmisibles como:

  • Las cardiovasculopatías
  • El cáncer 
  • La diabetes
  • Reduce los síntomas de depresión y ansiedad
  • Favorece la salud cerebral y el bienestar general

Hallazgos

En las muestras de sangre, los análisis mostraron aumentos significativos en los niveles de decorina, interleucina 6 (IL-6) y SPARC, con incrementos entre el 9 % y el 47 %. Como también, la reducción en el crecimiento de células cancerosas MDA-MB-231 las cuales alcanzaron hasta un 29 % tras el entrenamiento. Además, se evidenciaron efectos más pronunciados en el grupo que realizó ejercicio de intervalos de alta intensidad.

A su vez, se evidenció que después del entrenamiento el cuerpo aumenta la producción de mioquinas, proteínas liberadas por los músculos con propiedades anticancerígenas. En el cáncer, las máquinas actúan como mensajeros que pueden inhibir la proliferación de células tumorales y fortalecer las defensas del organismo.

Su autor principal, recalcó la importancia de los resultados que fueron obtenidos tras la investigación, afirmando que el ejercicio se convirtió en una intervención terapéutica para el tratamiento del cáncer. Además, aseguró que existe evidencia que respalda su eficacia y seguridad como medicamento en el tratamiento oncológico, así como después de finalizarlo.

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