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Burnout del cuidador: por qué también necesitas cuidar de ti

Cuidar de un familiar con una enfermedad es una de las mayores muestras de amor, pero también puede convertirse en un desafío físico y emocional que muchas veces pasa desapercibido. Mientras toda la atención se centra en el paciente, los cuidadores suelen dejar de lado su propio bienestar, aumentando el riesgo de sufrir burnout del cuidador, un desgaste que puede afectar su salud, su estado de ánimo y la calidad del acompañamiento que brindan. Ese fue el mensaje que compartió María Teresa Mendizábal, especialista y profesora de entrenamiento físico, quien habló desde su experiencia personal como cuidadora de su esposo y de su hija.

«Aprendí que cuando uno ama intensamente, te olvidas de ti. Pero también aprendí que tenemos la obligación de cuidarnos física y mentalmente, porque si tú no te cuidas, ¿qué ánimo le puedes dar a esa persona?», afirmó Mendizábal.

Burnout del cuidador: el autocuidado no es un acto de egoísmo

Para María Teresa Mendizábal, es normal que quienes dedican gran parte de su tiempo al cuidado de otra persona experimenten ansiedad, estrés, impotencia o frustración. Sin embargo, explicó que estas emociones, cuando no se reconocen ni se manejan, terminan afectando tanto al cuidador como al paciente.

La especialista utilizó un ejemplo cotidiano para explicar esta idea: las instrucciones de seguridad que se dan antes de despegar en un avión.

«Primero tienes que ponerte la mascarilla de oxígeno tú. Si yo no puedo respirar, ¿cómo voy a ayudar al que está al lado? Nosotros tenemos que cuidarnos primero para poder cuidar mejor.»

También invitó a los cuidadores a hacerse una pregunta sencilla: ¿cuándo fue la última vez que salieron a caminar, fueron al cine, compartieron con un amigo o simplemente hicieron algo para ellos? Aunque parezcan pequeños momentos, aseguró que ayudan a recuperar energía para seguir acompañando a quien lo necesita.

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El ejercicio puede convertirse en un aliado para la salud física y emocional

Uno de los pilares de ese autocuidado es el ejercicio físico. Mendizábal recordó que el American College of Sports Medicine impulsó el concepto «Exercise is Medicine» (El ejercicio es medicina), destacando el impacto positivo que tiene el movimiento sobre la salud.

«La mejor forma de darle gracias a tu cuerpo es hacer ejercicio. No tiene que ser levantar pesas ni ir a un gimnasio; caminar unos minutos ya hace una diferencia», dijo.

Explicó que la actividad física favorece la liberación de sustancias relacionadas con el bienestar y puede mejorar el estado de ánimo, además de aportar más energía para afrontar las responsabilidades diarias. Incluso recomendó dividir el ejercicio en sesiones de 10 o 15 minutos cuando el tiempo es limitado.

Dormir bien, respirar y hablar también forman parte del cuidado

Además del ejercicio, la especialista destacó la importancia de mantener una alimentación saludable, dormir entre siete y ocho horas y practicar ejercicios de respiración profunda para disminuir la ansiedad.

Compartió que durante la recuperación de su hija, recién operada de una prótesis de rodilla, este tipo de respiración le ayudó a manejar el cansancio y conciliar nuevamente el sueño.

«Inhala en cuatro segundos y exhala en cuatro segundos. Yo lo practiqué cuando mi hija estaba recién operada y me ayudaba a volver a dormir», aseguró.

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Otro aspecto que considera fundamental es no guardar las emociones. Cuando el cansancio o la preocupación se vuelven difíciles de manejar, recomienda buscar apoyo en una persona de confianza o en un profesional.

«Si te sientes cansado, ansioso o con mucho estrés, habla con alguien. Cuando sacas todo eso de adentro, te sientes con más ánimo para poder ayudar a la persona que estás cuidando», mencionó.

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El mensaje final de María Teresa Mendizábal es sencillo, pero poderoso: cuidar de un ser querido no significa olvidarse de uno mismo. Dedicar unos minutos al descanso, al movimiento, a respirar o simplemente a pedir ayuda fortalece la salud física y emocional del cuidador y le permite acompañar con mayor fortaleza a quien más lo necesita.

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